jueves, 23 de noviembre de 2017
104. Garganta con arena
El silencio me tiene presa. No me deja avanzar, no me deja soltar el pasado. Quiero enterrarte. Y todo porque pienso en ti y tú no estás.
Y pienso en lo que me gustaría volver a sentirme viva de una manera profunda. Y enamorarme. Hasta el fondo, que me traspasara como un cuchillo. De esos deseos que nacen del centro del estómago, de manera visceral.
Y entonces, tú apareces en mi vida pero mi vida está en otra. Y por primera vez en mucho tiempo siento que podría ser, podría ser que el viento me golpeara la cara y me despertara de este letargo.
Pero el puño que golpea es el del mango de la contradicción, que me hace luchar por lo que tengo entre las manos, aunque a veces anhele que se acabe, se licue y caiga entre mis dedos.
Entonces me sitúo entre anhelos lejanos, deseos profundos, aire fresco y un amor complicado.
Y ahogo, siempre tú ahogo.
Todos en un desequilibrio constante, sin respuestas.
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