Ojalá todos los días fueran 10 de noviembre y nacieras cada madrugada a mi lado.
Y ojalá nacieras ya con tus veinticinco y tu pelo rubio. Yo te pondría las gafas y te daría tres o cuatro besos para desperezarte, aunque seguro tendrías que devolverme el triple para que me levantara de la cama.
Todo esto sin conocerte. Puta química.
martes, 24 de agosto de 2010
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