domingo, 1 de julio de 2007

29. Rojo candente, incandescente.




Rojo.
Rojo entre el negro.
Fulgurante.
Móvil.
Rápido.
Fugaz.

Y yo lo vi todo con mis propios ojos: rojo, rojo y fulgurante sobre el negro, móvil, rápido, tan rápido que fue fugaz.
Me sentí jodidamente sola viendo eso.
Como ahora.
Arrastrándome por la ventana por la que veía todo, la ventana que traía luz de la calle, de esa luz punzantemente roja.
Y salió disparada hacia el cielo, sonó un chisporroteo cercano o lejano, no sé, y se hizo luz sobre la oscuridad.
Dejó el rojo paso a otro color quizá naranja, quizá verde y se fundió con el negro.
En la boca del lobo.
Y no volví a ver ese rojo, ese rojo intenso sobre mi cielo.
Se apagó dejando un rastro de humo tras de sí.

No sé si cerrar la ventana.
Entra frío pero, ¿y si vuelve a dispararse sobre el cielo?

...
Mañana se acaban las fiestas y no habrá más fuegos.

1 comentario:

quarantine dijo...

Bueno, no está mal, más o menos día y medio para que se publique esta cosa. Ay.

Puto-blogger-de-mierda.