Esta sensación de apenas dormir esta comenzando a ser tú. Estoy cansada pero es que a veces eso no importa y tratándose de ti, ya sabes, aún menos.
Tú y mis sueños. Ahora todo va junto, de la mano.
Hoy como casi todos los días no sabía bien qué hacer pero tú empezaste a jugar y yo, como siempre, me quejaba para que siguieras.
Parecías nerviosa, inquieta, sin saber qué hacer, no entendía qué te pasaba.
El sueño no me dejaba recordar mis propias letras.
Tú jugabas conmigo sin que ellas se dieran cuenta hasta que te cazé y tú te quedaste quieta. Muy quieta.
Tan quieta que no te movías y yo me atreví a acariciarte un pie, entrecortadamente.
Y después, puf, pues me agobié muchísimo. No sé si fue la no costumbre, la presión, el miedo o las ganas de huir contigo. No lo sé.
Sólo sé que casi salgo corriendo de allí. Corriendo sin mirar atrás y sin que nadie me alcanzara.
Entonces di un pequeño paseo por los alrededores y vi este vídeo que ya has visto, pero que refleja todo eso de querer correr y no parar hasta sentirse uno bien.
...Y el viejo truco de las fotocopias y mi torpeza, je.
Hoy también me retuve porque ese lugar era perfecto para no dejarte ir jamás.
jueves, 7 de junio de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


1 comentario:
ese video es la perfecta definición de huida... es angustiante... pero me gusta.
un beso tipa ñoña!! jejeje
Publicar un comentario