sábado, 19 de mayo de 2007

10. Llegó el momento: mirando fijamente al mar.



A veces siento cómo me toca sin tocarme. Tocándome con mis propias manos ella me toca en sueños, cuando estoy despierta, cuando estoy dormida.
Ella.
Oscura, pequeña, ágil, vibrante, sorprendente, cañera...



Nunca me había percatado de cuántas horas hay en un día. Cuantas horas inútiles sin poder verla.

1 comentario:

Anónimo dijo...

felicidades por ese amor y, si, sigo resistiendo (déjame tu web siempre q sino no te puedo comentar ;-)

kss