martes, 20 de marzo de 2007

7. Fase sudoku

Siempre que me encuentro mal físicamente y/o mentalmente duermo.
Siempre que discuto, cosa que no suelo hacer, y por tanto, estoy disgustada, duermo.

Lo más curioso de todo es que cuando llega la noche y debo dormir no duermo. Me pongo cualquier excusa para no dormir e intentar aprovechar de una manera nada útil las horas sin luz.
Leo, veo películas, charlo a través del adictmsn, pienso, siento lo que ignoro durante el día, busco información en internet sobre cualquier tontería que me haga reír, limpio el correo de emails basura,...

Entonces es cuando llegan, por ejemplo, las tres de la madrugada y pienso: Sólo me quedan tres horas y media de sueño, voy a la cama.
Aún así sigo media hora más medoreando despierta y al fin, me duermo.
Por la mañana levantarse cuesta un tanto, casi tanto como si durmiera doce horas seguidas.
Durante la mañana soporto las clases como puedo y al fin, durante el descanso en la cafetería, llega la bautizada como fase sudoku.
E. y yo vamos todas las mañanas a tomar algo a la cafetería enfrente de nuestra facultad y habitualmente nos acompañan otros amigos.
Cuando E. y yo estamos solas todo va bien, el problema es cuando viene más gente. Todos, y digo todos, tenemos vicios más o menos reconocidos y entre mis amigos lo que se lleva es ser adicto a los pasatiempos.
E. coge su libretilla de sudokus y se enfrasca en ellos, evadiéndose de cualquier cosa que pase a su alrededor. Con cualquier cosa, me refiero a cualquier cosa, que quede claro.
Ahí están cuatro personas sentadas en una mesa y cada uno de ellos/as, exceptuándome, con su pasatiempo y un boli.
Soy social por naturaleza y si no hablo me aburro así que suelo hablar con E.
Lo más normal es que me pase diez minutos hablando con ella mientras asiente como una perra y de repente levante la vista del sudoku y me diga en toda la jeta que no tiene ni puta idea de qué le estoy hablando.
Esta es la llamada fase sudoku.

No es un caso aislado. Mi vida también está llena de fases sudoku, lo admito.
Y qué sería sin ellas.

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1 comentario:

Anónimo dijo...

cuando me encuentro mal, disgustada, discuto o cualquier mal rollo...bostezo (pero de bajón).

es algo extraño, pero es como si mi cuerpo se parara...

raros q somos...