Hace unos días en mi rutinario volver a casa al mediodía subió al autobús una guiri. Hacía ya rato que le había puesto el ojo: una mujer de mediana edad, extranjera (posiblemente francesa por su forma de vestir), con aire despistado buscando algo...¿Por qué me fijé? Bueno, en una ciudad de provincias aún es algo extraño ver extranjeros y sobretodo cuando te los cruzas en tu rutina rutinaria aburrida...
El caso es que subió a mi autobús, medio vacío como siempre. Yo a mi bola y los demás a la suya. Y de repente:
-Do you speak English?
-Ug! Yes, yessh...
Y la mujer, la francesa despistada, se intentó sentar tan pancha encima de todas mis cosas, las cuales tuve que sacar a tirones cual Hulk y lanzándome a por ellas, porque la tía no se movía ni un pelo, ni se inmutaba. Ahí empezó lo raro...
No paraba de moverse, nerviosa, hasta que me preguntó: Can you help, please? Y un of course así de grande salió de mi boca. Me preguntó cuanto costaba el trayecto que había comprado (más o menos era la mitad de largo que el mío). Le dije una cantidad a boleo, sin tener en cuenta lo que costaba el mío (tengo una ssssuper tarjeta viajera, los precios suben cada pocos meses, soy muy despistada, etc, etc).
Ahí la cosa empezó a encrudecerse.
Me dijo que era, obviamente, extranjera, y que le habían robado todo: documentación, dinero, ropa...y que habían intentado abusar sexualmente de ella.
Estaba buscando una embajada, creo que alemana, o en su defecto, un consulado. Como le dije aquí de eso Nasti de Plasti, dear. I´m sorry.
Le intenté explicar dónde podría dirigirse, le pregunté si había ido a la policía respondiéndome que no le habían facilitado mucho las cosas porque no tenía documentación; como podría salir por tierra del país por tierra, etc.
Todo le pareció muy bonito pero...me pidió dinero, cosa que yo ya esperaba, lógicamente. Como su historia y por la jodienda que llevaba encima(no hacía más que repetirme las mismas preguntas continuamente) y su insistencia para que le dijera algún lugar donde dormir, le di el poco dinero que llevaba encima, unos diez euros.
Aquí es cuando a la gente que se lo he contado me sueltan un ¡Ajá! Serás inocente...¡se veía desde lejos!¿¿Le diste diez eurosss?
A lo que yo respondo: Si me ha timado mejor para ella, si estaba loca pues... puede ser, pero, ¿y si de verdad no tenía más que lo puesto? Diez euros no son nada en realidad y quizá le sirvieron para algo.
Mi curiosidad estaba atenta y saltó preguntándole cuánto tiempo llevaba en España. La mujer, se mosqueó sobremanera y me contraatacó preguntándome que para qué quería saber yo eso. Vamos, a ti qué carajos te importa mi vida, NENA.
Respondí: curiosidad. Y funcionó.
Ante mi mega explicación de porqué quería saber de su vida se tranquilizó y me explicó que no sabía exactamente cuanto, pero entre una y dos semanas. No lo sabía con certeza.
Dos semanas perdida y sin nadie que le echara una mano.
De repente y sin previo aviso me preguntó si quería ver su diario, a lo que accedí sorprendida. Cual fue mi sorpresa cuando de su bolso repleto de cosas saca un folleto tipo Zara pero en inglés, en el que tenía escrito por los márgenes frases, dibujos, pensamientos...
Me hablaba de las fotos del folleto tal que si fueran lo mejor del mundo. Seguramente casi nadie habría reparado en ellas demasiado.
Tenía el folleto repleto así que le regalé un cuadernito que tenía en la mochila.
Aquí viene lo mejor: como agradecimiento me regaló una canción.
Primero entendí que me la iba a componer para que yo le pusiera música, y de hecho es lo que me dijo. Pero al mirar con el rabillo del ojo, casi no pude evitar descojonarme, eso sí toa ilusionada por el regalo.
Ahora mismo no sé donde metí el trocito de papel en el que me escribió el Halellujah song for pray the Lord, pero no tiene desperdicio y en cuanto lo encuentre lo transcribo aquí. Sólo recuerdo esta perla: Come on everybody, /let´s shake your body/(Solecito pintao).
Sé que soy la envidia ciber espacial aunque no me lea ni Jesus. Ahí es cuando me planteé seriamente si el intento de violación y el robo de todas sus cosas había sido allá por los 70 tras tomarse un piquín de LSD y que los efectos le duraran permamentemente.
Es una de mis teorías más estables actualmente.
...La historia no acabó ahí, pero aquí sí.
Todo esto lo he venido a explicar porque me llevó a pensar en la soledad. En lo ombliguistas que podemos llegar a ser a veces. Me dió agco, agco.
Esa mujer, Hjobin, estaba sola, tan sola y tan mal que llevaba errando por Cantabria al menos una semana. Sin saber adónde iba, ni por qué, ni para qué. Repitiendo una y otra vez sin cesar las mismas preguntas: ¿conoces alguna iglesia donde pueda dormir?¿es peligroso para las mujeres?.
Sin recibir ayuda. Sin escuchar. Sola.
Me llamé egoísta y pensé que debía ser un poco menos gilipollas al pensar que me siento sola cuando tengo casi todo lo que puedo desear o al menos y más importante, a mi alcance.
Jarra de agua fría. Toma realidad.
Para ella, para que tenga suerte y encuentre un camino de salida.


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